EL ESCUDO PORTEÑO: ¿UN DIBUJITO o HERÁLDICA LIGERA ?

A continuación, te contamos algunas de las particularidades más insólitas que presenta Escudo de Armas de nuestra Ciudad.



-El águila: En el escudo dado por Garay, el águila que sostiene la cruz de Calatrava, tiene la cabeza volcada hacia su izquierda. En términos de heráldica, las direcciones de las figuras son a la inversa del espectador del emblema, es decir que debería haber sido confeccionado al revés (según heráldica señala ilegitimidad).

- ¿Pelícanos?: A partir del año 1580, cuando Garay define el escudo de armas de la ciudad recientemente fundada, se produce un vacío de información hasta el año 1615, cuando las actas capitulares describen un escudo en el cual aparece un “pelícano con cinco crías”. No hay explicación histórica para este cambio, ni tampoco imágenes del mismo. Solamente se sabe, que echaron culpas a un platero, por su mal confeccionamiento.


- Los pichones de águila (aguiletas): El adelantado en América Ortiz de Zárate firmó en 1569 una capitulación con el Rey Felipe II por la que se obligaba a fundar cuatro pueblos españoles en estas regiones: Tres cercanos a los ya poblados y el cuarto en la entrada del río o puerto que se llamaría San Gabriel o Buenos Aires. Una aguileta por cada ciudad fundada.


- Cruz de Calatrava: No hay ninguna documentación alguna que explique cabalmente porque empleo Garay este símbolo. La Orden Militar de Calatrava, fue la más antigua e importante entre las españolas. Su origen se remonta al año 1558 y se originó en la defensa de la Villa de Calatrava frente a los ataques de musulmanes para la defensa de la fe católica. Garay señaló en las actas capitulares de 1580 como razones para fundar esta ciudad "… haber venido a este puerto con el fin y propósito firme de ensalzar la fe católica”.


Los heraldistas pueden advertir que el, o los que confeccionaron este escudo no poseían conocimientos heráldicos, porque las leyes heráldicas son muy claras.
FRASES POPULARES: "VA DE YAPA" (ñapa, llapa)

A las antiguas pulperías sólo concurrían los sirvientes en busca de lo necesario para la casa, como hierba, azúcar, etc., y la gente de baja esfera a comprar bebida, que tomaban allí mismo.

Originariamente, los pulperos eran todos españoles; más tarde, fueron reemplazados nativos, quienes a su vez, cedieron el puesto a los italianos.
El pulpero no sólo vendía comestibles, vino y toda clase de bebida blanca, sino que en invierno despachaba café, que se servía en jarritos de lata con tapa, por la cual pasaba una bombilla también de lata, o a veces de paja.

En muchas de estas casas, algunos hombres se la pasaban bebiendo hasta caer dormidos allí dentro, o tal vez en la vereda. Antes de dormirse, algunos tomadores cargosos vociferaban, pronunciaban palabras obscenas, insultaban o se mofaban de los que pasaban, y mortificaban a las familias, inmediatas a la pulpería.

El traje del pulpero estaba compuesto por una camisa arremangada, sin chaleco, con calzoncillos anchos y con fleco; sin pantalón, con chiripá de sábana, o bien un pañuelo grande de algodón o de seda como delantal, medias (algunas veces), y chancletas. Como no entraban al comercio personas de lo más decentes, ese traje estaba más que suficientemente bien para la clase de parroquianos o marchantes que tenían.

En verano se consumía gran cantidad de refrescos. Estos eran sangría, que se hacía con vino carlón, agua y azúcar, y vinagrada, hecha con vinagre y zumo de naranja…

La ñapa, llapa, o “yapa” era una especie de guerra de comerciantes con la intención de atraer clientes, especialmente entre los muchachos del barrio. Consistía en dar de acuerdo a lo que uno compraba, una porción de maní o unas cuantas pasas de uva o un terrón de azúcar, etc. Es presumible que el terrón salía de lo que acababa de comprar por su elevado costo.

La mayor parte de los pulperos eran hombres, de muy poca instrucción. Sus libros de registros contenían simples apuntes. El libro de fiados constaba del nombre, y a veces tan sólo de las iniciales del marchante, y una raya por cada real que el cliente debiese.

Fuente: Eduardo Wilde. Buenos Aires desde 70 años atrás.

Nota: el término "va de yapa" sería un vocablo quechua, que comenzó a utilizarse en estos establecimientos y posteriormente en almacenes con la compra de cualquier menester.

SOLO PARA CORAJUDOS

El Museo de la Morgue Judicial es uno de los lugares más recónditos de la ciudad de Buenos Aires.

En su interior, el visitante puede encontrar desde la cabeza conservada en formol del asaltante Rogelio Gordillo, alias "El Pibe Cabeza" —muerto en un enfrentamiento con la Policía en 1937, hasta fetos de distinto tamaño y diferentes partes del cuerpo humano con alguna particular
idad médica, o relacionada con formas de homicidio o abuso sexual.

Cuentan los empleados, que en los sillones del hall más de una vez se reanimó a alguna de las 3.000 personas que lo recorren anualmente. Es por ello que no se recomienda la entrada a personas impresionables o menores de 18 años.

Una de las vitrinas está dedicada a mostrar los peligros que corren los chicos cuando jugando, se meten pequeños objetos en la boca. En ella se ven laringes obstruidas, una por una bolita, otra por un globo, una tercera por una uva… etc.

Los estudiantes de medicina forense pueden ver las diferencias entre las lesiones de un hombre degollado por un homicida y las de otro que se suicidó cortándose el cuello. Incluso, en algunas piezas se han marcado las trayectorias de las balas o puñaladas recibidas por las víctimas.

La idea no es espantar a nadie sino "sacar una enseñanza de la muerte", explica Heraldo Nelson Donnewald, director médico de la Morgue Judicial.

Para aquel que tenga ganas pero sobre todo coraje, las visitas pueden realizarse lunes a viernes de 9 a 15. Dirección: Junín 760.