TE REGALO UN PALACIO

Los grandes aportes del italiano Antonio Devoto en tierras porteñas fueron innumerables; Fue presidente del Banco Inmobiliario, entidad que adquiriera tierras para proyectar lo que hoy es el barrio que lleva su nombre.
También participó en la creación de la Compañía General de Fósforos, el Frigorífico Argentino, e impulsó varias industrias; promocion
ó la creación del Hospital Italiano y colaboró intensamente en obras y recaudación de fondos en apoyo a la comunidad italiana.

Devoto jamás olvidó el amor hacia su tierra de nacimiento y sus actos estuvieron teñidos de una fuerte italianidad. Fue el gran sentimiento hacia su madre patria lo que lo llevó a recibir numerosas distinciones por parte de la Corona Italiana:

*Caballero de la Orden de la Corona de Italia
*Caballero de la Orden de San Mauricio y San Lázaro
*Caballero de la Orden del Mérito en el Trabajo
*Gran Oficial de la Corona de Italia
*Comendador del Orden de la Corona de Italia
Y Conde....
Fue el 23 de enero de 1916 día en el que el rey de Italia Vittorio Emanuele III, quien tenia respeto y consideración por Devoto, le concede por propio decreto este título nobiliario.

Pero una historia poco olvidada es la de la construcción polémica de uno de sus palacios.
Devoto encargó la construcción de una residencia para uso particular al ingeniero Alfredo Cecci. Este último levantó el edificio con materiales traídos de Europa, construyendo 28 habitaciones...
La vivienda era de tres niveles. Los pisos eran de roble de Eslavonia, las paredes estaban revestidas con madera y paneles de seda. Abundaban los grandes espejos y los frescos, el granito martelinado y las escaleras de mármol.
A Devoto le habría parecido poca cosa para ser habitado por un huésped de la realeza... Así fue como terminó por regalársela al constructor!

Actualmente en el lugar funciona desde 1938 la Escuela de Educación Especial y Capacitación para sordomudos Bartolomé Ayrolo.



 EL PALACIO PARA "POBRES"

Una de las medidas tomadas por el Estado durante la gran inmigración, fue la de suplantar la palabra "asilo" por la de "hotel de inmigración" (sonaba más lindo al oído).
La idea era generar una construcción capaz de llamar la atención de Europa, y debía ser un reflejo de lo que la nación podía ofrecer a los que quisieran emigrar.

El primer asilo de inmigrantes era una construcción redonda, que daba aspecto de fría, una construcción de madera, sumamente vieja. La limpieza del lugar era buena pero aún así parecía siempre derruída.

Recién en 1906 comenzaron las obras para el hotel de inmigrantes. Sería una superficie de 27.000 m2 organizada en pabellones dispuestos alrededor de una plaza central. Todo el terreno estaría rodeado de un muro con rejas de hierro. La planta baja estaba destinada a comedor y cocina, mientras que los 3 pisos restantes eran utilizados como dormitorios.
 
La rutina en el hotel era la siguiente: las celadoras despertaban temprano a los inmigrantes. Luego del desayuno, las mujeres lavaban la ropa en los lavaderos y cuidaban a los niños, mientras los hombres tramitaban algún trabajo. El servicio del comedor se ordenaba en dos turnos de hasta mil personas cada uno. Los niños recibían a las 3 de la tarde la merienda y a partir de las 7 quedaban abiertos los dormitorios. Además se enseñaba el uso de maquinarias agrícolas para los hombres y labores domésticas a las mujeres.

En el edificio, hubo también una voluminosa biblioteca a disposición del inmigrante, con diversas publicaciones, mapas y libros orientados a informar al extranjero acerca de las costumbres, del trabajo y de la riqueza de su nueva tierra. También allí se les brindaba cursos de idiomas.

La ley establecía 5 días de alojamiento gratuito, sin embargo la reglamentación se extendía por el tiempo necesario hasta que el inmigrante consiguiera un trabajo.

A continuación transcribimos parte del "Manual del inmigrante" de 1902, (que se daba en Italia a quien viajara a Buenos Aires).

1- Cuando una banda toca el Himno Nacional, todos los presentes se descubren la cabeza en señal de reverencia.

2- A cualquier mujer, sea una dama o una lavandera, se le dice habitualmente "señora". Llamar a una "donna" del pueblo "mujer", no suena bien, ya que equivale a decir "hembra".

3- Para llamar a la gente en la entrada de la casa, no se golpea ni se grita; se baten las palmas de las manos.

4- para llamar a un carruaje o para avisar desde lejos al conductor de un tranvía para que pare, no se dice "pss, pss, pss, sino "psiiió, psiiió".

5- En los cafés hay siempre un lugar especial para las señoras. Son admitidos sólo los hombres que las acompañan.

6- En un café o en un restaurant se llama al camarero batiendo las palmas dos veces y agregando inmediantamente la llamada de "mozo". No se golpea sobre la mesa el vaso.

7- En la platea de los teatros y cines, no está permitido, ni siquiera a las mujeres, llevar el sombrero puesto, ya que se impediría a los otros ver la escena.

8- No se fuma ni en los tranvías. El aviso "Esta prohibido salivar", significa "vetato sputare"...

9- Por la calle no se camina fuera de la vereda; de hacerlo, recibiría el calificativo de "atorrante", que equivale a "mendigo".



¿TANTO LIO POR UN "HELADO" ?

Para la década del '20 el hielo no era un producto masivo.
Para conservarlo en una casa, había que tener un mueble que no era otra cosa que una caja aislada y revestida en madera en la que se colocaba un cuarto o media barra de hielo con el fin de conservar algún alimento.

Esta antigua heladera funcionaba como una conservadora, motivo por el cual todos los días había que poner hielo nuevo, lo que lo tornaba poco práctico.

Muchas veces en verano y pese al hielo, la temperatura en el interior de la heladera aumentaba en exceso y los alimentos terminaban irremediablemente atacados por las bacterias. Por esa razón la compra de carne u otros productos perecederos debía realizarse día a día según las necesidades de consumo.

Buenos Aires tuvo provisión de hielo desde 1856.
El depósito estaba frente a Plaza de Mayo, en los zótanos del antiguo teatro Colón (donde hoy está el Banco Nación) y este era abastecido por barcos acondicionados que traían los bloques desde Estados Unidos y Europa.
La primera fábrica de hielo fue instalada en 1860 por Emilio Bieckert con el propósito de sostener su producción de cerveza.

La venta de helados es de la misma época. El primero en vender el dulce helado fue el portugués Miguel Ferreira, dueño del Café del Plata situado en Rivadavia entre Tacuarí y B. de Irigoyen.

Años más tarde se importaron pequeñas máquinas que ayudadas por hielo que enfriaba la mezcla y tras horas de girar una manivela, permitían obtener deliciosos helados caseros. El helado había que tomarlo en el momento sino no había manera de mantener su cremosidad y textura.



EN PLAZA CONS-TITU-CIOOOOON....

Plaza Constitución fue al igual que Plaza Miserere, una gran playa para la concentración de carretas que traían mercancías de las provincias. Tiempo después en la zona comenzó a funcionar un gran mercado, pero ya en su entorno comenzaban a florecer prostíbulos y pulperías.  

Para borrar los vestigios de la época colonial, había que poblar y afrancesar la ciudad. Pa ra ello el intendente porteño Torcuato de Alvear, debió pensar en parquizar toda la plaza y colocar algunos monumentos.

Así fue como surgió la gran Rocalla, popularmente llamada "la gruta de Constitución" que se construyó entre 1885 y 1888. No solo fue la más grande de las grutas de la ciudad, sino la más criticada...

Consistía en una muy rara imitación de un castillo en ruinas, lo suficientemente alto como para no pasar desapercibido (diez metros). Tenía torres, un atalaya, troneras; escaleras que llevaban hacia una especie de camino de ronda; poternas, matacanes, saeteras etc, etc etc. El supuesto objetivo de erigirlo en ruinas habría sido darle al paseo una atmósfera “romántica”.

Poco tiempo después de su inauguración la gruta ya eran peligrosa: se clausuró su acceso público y una parte debió demolerse por precaución.
Docenas de tarjetas postales de la época se empeñaban en mostrarlo como una curiosidad simpática, aunque llovían las críticas: aquel monumental adefesio había costado cien mil pesos fuertes y era absurdamente caro de mantener; no gustaba a nadie, y acabó llenándose de gatos quienes habitaron el lugar durante 27 años.

Finalmente para 1914 la gruta fue demolida con la realización de obras para la supuesta construcción de un subterráneo Retiro-Constitución por parte de la compañía Anglo Argentina, que nunca llegó a concretarse.


 
EL MUERTO VIAJA, PERO NO PAGA

Con la llegada del tranvía a Buenos Aires, este tipo de transporte comenzó a utilizarse para distintos usos: transporte público, carne… y servicios fúnebres.

Para finales del siglo XIX, apareció una flota tranvías fúnebres y coches de acompañantes. Los coches de primera clase estaban por lo general barnizados en negro y orlado en todo el contorno del techo con los clásicos penachos de luto de crin negra.


El interior del tranvía fúnebre estaba decorado como una verdadera capilla ardiente ambulante. Poseía altar, candelabros, catre porta ataúd, asientos plegables para los deudos más allegados y cortinados de luto.

Los servicios se iniciaron traccionados a caballo y posteriormente fueron eléctricos. La plataforma delantera la ocupaba el conductor, y por la plataforma de atrás se abría una doble puerta por donde accedían el ataud y los deudos. El altar estaba ubicado a espaldas del conductor.

Se fijaron tres categorías, cuyas tarifas eran, (partiendo desde una Estación): Muertos en primera clase $ 20,00; Muertos en segunda clase $ 4,00; y Muertos en tercera clase $ 2,00.
En tanto los deudos, cada uno abonaba en 1ra. 45 centavos; 35 centavos en 2da; y 20 centavos en tercera.
Paradójicamente, si bien los deudos abonaban la tarifa más baja, el muerto resultaba el más beneficiado, ya que el no pagaba de su bolsillo su propio viaje.

Pero también al servicio se lo podía hacer desde un lugar a convenir, desde la puerta del velatorio, o desde la parada más cercana al sitio donde hubiera sido el mismo, en este caso el servicio sufría un recargo de alrededor del 30%.

En todos los casos los pasajes eran de ida y vuelta, (no así el del finado naturalmente), que si por cualquier inconveniente el entierro no se hubiese podido concretar, el féretro quedaba allí en depósito para una mejor oportunidad.



¿PORQUE CHACARITA NO ESTA EN SU "BARRIO" ?

La primera cancha de Chacarita Juniors, estuvo ubicada en un terreno baldío en Lacroze y Alvarez Thomas (allá por 1907). Lamentablemente, a días de adquirir el lugar fueron desalojados. La idea de la Municipalidad sería utilizar esos terrenos para construir una calle.


Su segunda cancha estuvo ubicada la calle Humboldt al 300. Era un estadio moderno con
capacidad para 40 mil espectadores. Todo era perfecto... hasta que su archi-rival hizo de las suyas...

Los terrenos en donde se encontraba la cancha de Chacarita eran alquilados. Al lado, se encontraban los terrenos del "eterno rival": el Club Atlanta.
A finales de 1943, Chacarita estaba atrasada unos seis meses con el pago mensual del alquiler. La comisión de Atlanta, al enterarse de esto, y apoyada por una familia de mucho dinero, ofreció plata para quedarse con el predio... y lo terminó comprando.
Chacarita no pudo igualar el precio y fue desalojado. Actualmente en el lugar, se encuentra el estadio de Atlanta.

Chacarita tuvo que mudar nuevamente su estadio, esta vez de manera definitiva a su actual emplazamiento en la localidad de San Martín.
Saludamos a todo el pueblo "Tricolor" en este difícil transe futbolístico.



"YO NO SOY LOCO"

La historia de Cayetano Santos Godino es bastante conocida por los porteños.
Cayetano fue un joven asesino en serie, uno de los mayores sociópatas en la historia argentina. A principios del siglo XX fue responsable de la muerte de cuatro niños, siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.

Tras ser detenido, Godino confesó haber realizado cuatro homicidios y numerosas tentativas de asesinatos. En una primera instancia, Santos Godino fue declarado irresponsable y se lo recluyó en el Hospicio de las Mercedes, en el pabellón de alienados delincuentes.

En este lugar fue entrevistado por una serie de doctores quienes comenzaron a estudiar su particular caso. Este diálogo muy poco difundido en nuestros días, lo reproducimos a continuación.
Fue un mano a mano imperdible, con el "PETISO OREJUDO"


DOCTORES: ¿Es usted un muchacho desgraciado o feliz?
GODINO: Feliz.
DOCTORES: ¿No siente usted remordimientos de conciencia por los hechos que ha cometido?
GODINO: No entiendo lo que ustedes me preguntan.
DOCTORES: ¿No sabe usted lo que es el remordimiento?
GODINO: No señores.
DOCTORES: ¿Siente usted tristeza o pena por la muerte de los niñitos Giordano, Laurora y Vainicoff?
GODINO: No señores.
DOCTORES: ¿Piensa usted que tiene derecho a matar niños?
GODINO: No soy el único; otros también lo hacen.
DOCTORES: ¿Por qué mataba usted a los niños?
GODINO: Porque me gustaba.
DOCTORES: ¿Por qué buscaba usted los terrenos baldíos o una casa deshabitada para cometer sus atentados?
GODINO: Porque así nadie me veía.
DOCTORES: ¿Por qué huía usted después de matar a los niños y de producir los incendios?
GODINO: Porque no quería que me agarrara la policía.
DOCTORES: ¿Con qué objeto fue usted a la casa del niño Giordano el mismo día que lo mató?
GODINO: Porque sentía deseos de ver al muerto.
DOCTORES: ¿Con que objeto le tocó usted la cabeza al muerto?
GODINO: Para ver si tenía el clavo.
DOCTORES: ¿Piensa usted que será castigado por sus delitos?
GODINO: He oído decir que me condenarán a veinte años de cárcel y que si no fuera menor de edad me pegarían cuatro tiros.
DOCTORES: ¿Se animaría usted a matar algunos niños o idiotas del Hospicio de las Mercedes?
GODINO: Si señores.
DOCTORES: ¿En que paraje los mataría?
GODINO: En la quinta del establecimiento, porque así no me verían.
DOCTORES: ¿Cómo haría usted para matarlos?
GODINO: Les pegaría con un palo en la cabeza y lo dejaría al lado del niño para hacer creer que el palo se le había caído por casualidad en la cabeza.
DOCTORES: ¿Dónde le gustaría a usted más vivir; en este asilo o en la cárcel?
GODINO: En la cárcel.
DOCTORES:¿Por qué?
GODINO: Porque aquí están los locos, y yo no soy loco.

Fuente: Revista Todo es Historia
LOS TANGOS "PICAROS"
 
Los títulos de los primeros tangos demostraban su origen prostibulario.
Hoy esos títulos nos hacen sonreír pero, obviamente en aquel entonces, tendían a escandalizar a la sociedad.

Tangos como “La clavada”, “Dos sin sacar”, “La franela”, “Sacámele el molde”, “Con qué trompieza que no dentra”, “El fierrazo”, “Colgate del aeroplano”, “Va Celina en la punta”, “Dejalo morir adentro”, “¡Qué polvo con ese viento!”, “Afeitate el 7 que el 8 es fiesta”, “Hacele el rulo a la vieja”, “Tocámelo que me gusta”, "El 69", “Sacudime la persiana”, etc.

Muchos de estos tangos de corte procaz, tuvieron que ser cambiados luego del golpe de estado del general Uriburu, debido a la represión en las expresiones que se suscitaron durante esa Década Infame.


Algunos ejemplos de estos cambios en las letras fueron:


“Cara Sucia”, que hablaba de las partes íntimas de la mujer (favor reemplazar el “Cara” por “Con..” )


Cara sucia, cara sucia, cara sucia,

te has venido con la cara sin lavar
melenuda, melenuda, melenuda,
te has venido con el pelo sin peinar.

Otro ejemplo es “La C…ara de la L…una” (La Con… de la lora)

“Lora”, era la forma de llamar en lunfardo a las prostitutas gringas que en general eran europeas.

Según cuenta la leyenda, la frase real nació del ingenio de una esposa enfadada. Enojada con su marido, le negó sus partes íntimas y le dijo: "Si querés tener sexo, andá a la Con… de la lora". O sea, en casa no iba a tener satisfacción alguna y tendría que conformarse con una meretriz.

A partir de allí, el uso de la frase tomó vida propia y sería asimilada por los porteños, para denotar frustración o enojo.





LA BUDINERA DE JUANCITO

Juan Galvez nació en la Paternal el 12 de Febrero de 1916. De joven y junto a su hermano Oscar, atendían un taller en San Martín y Galicia.

De carácter introvertido, tenía como máximas cualidades el método y la cerebración. Añadió a su mente calculadora, amplios conocimientos mecánicos y toda la garra y las ganas de aquel que sólo corre para ganar.

En el automovilismo su record es realmente impresionante. Con 56 victorias totales es el Nº 1 de todos lo tiempos. Entre carreras, Grandes Premios y etapas de ambos, vió 109 veces la bandera a cuadros como triunfador. Finalmente resultó campeón argentino de Turismo Carretera nada menos que “9 veces”. 

Cuando le preguntaron a Juan Gálvez cuál era su secreto para ganar tantas carreras, esbozando una tímida sonrisa respondió:-"Corriendo a la menor velocidad posible". Extrañados sus interlocutores, le volvieron a preguntar: -"Cómo...? ¿Cuál es la menor velocidad posible...? A lo que el múltiple campeón con su proverbial calma respondió: -"Esa la fijan mis rivales".
Y enseguida subrayó sabiamente: -"Nunca trato de ganar por mucha diferencia. Para que voy a malgastar el auto si no es necesario. Soy enemigo de derrochar lo que tanto me cuesta juntar. Armar un motor significa para mí muchas horas de trabajo en el taller. Entonces ...¿ para que voy a ganar por una hora cuando puedo hacerlo por dos minutos..?".

Juan Galvez era amante de lo dulce. Cuando era pibe, y hasta ya de grandecito, la mamá le dejaba la budinera para que Juancito "la rascara".
Hasta en una publicidad de ATMA de los años `60 se hablaba de Juan: “No bebe, no fuma, come sobriamente, pero denle dulces, tortas, esas que chorrean cremas. Si usted señor, llega a invitar a Juan Gàlvez a comer, ya sabe lo que más le apetece al campeón. No se preocupe de manjares, de licores, de vinos, usted llene la mesa de dulces... no ponga otra comida.”. En esa misma publicidad el remataba el aviso diciendo “la budinera para mi mamá”.

Por eso cuando le dieron en propiedad la Copa establecida en 1910 para quien conquistara tres veces consecutivas el Gran Premio, alguien le dijo que había que llenarla de champagne, sin embargo Juancito sonrió y dijo: “Linda budinera para mi mamá”.

Juan Galvez falleció en un accidente en la 10ª Vuelta de Olavarria, el 3 de Marzo de 1963, a la edad de 47 años.



 

LA QUINTA DEL "TATA DIOS"

Al igual que tantos otros barrios lejanos al centro de Buenos Aires, Villa Urquiza comenzó a poblarse muy lentamente. Recién a finales del siglo XIX comenzaron a valorizarse los terrenos. No obstante el paisaje estaba integrado por algunas casas de recreo ubicadas dentro de grandes quintas. Todo era campo. Quizás en 4 manzanas había solo 2 casas.

En este barrio, existió una quinta muy famosa ubicada en la manzana entre las calles Pampa, Triunvirato, Echeverría y Gamarra.
Allí, habitó un famoso personaje llamado Juan Gimena, al cual apodaban "Tata Dios".

Este particular hombre, había constituído una secta religiosa de tipo "sui generis" donde amparaba a inmigrantes recién llegados al país, y a los cuales les hacía trabajar la tierra a cambio de comida y habitación.

De paso, el Tata los adoctrinaba, y llegó a formar gente fanática a los cuales apodó "los apóstoles" quienes practicaban una supuesta caridad predicando el evangelio.
Gimena, llegó a bautizar, casar y ejercer la medicina y otras artes.
También tuvo obreros especializados en talleres de carpintería pero el régimen que empleaba era el de servidumbre.

Tiempo después de haberse llenado los bolsillos a costa de los más desposeídos, el tata dios y sus más cercanos secuaces, fueron procesados y llevados a la cárcel.

Metejon de Barrio manteniendo la identidad porteña!




ERNESTINA Y SU "PRINCIPE ENCANTADOR"

En 1925 el Príncipe de Gales visitó Buenos Aires. La historia cuenta que una señorita se animó a pedirle el pañuelo de seda que su alteza portaba en su gabán.


Tiempo después la revista Caras y Caretas, le haría una entrevista a esta simpática jovencita, pero claro, hubo que investigar ya que nadie sabia las señas particulares de la protagonista ni mucho menos, su domicilio.

La señorita Ernestina Gomez Cadret vivia en Flores, con su familia.
Cuando se presentaron en su casa para preguntarle sobre el acontecimiento, la gentil niña no tuvo inconveniente en contar ese momento:

"...Estaba esa tarde en la Rural con mi madre y unas amigas, muy cerca del príncipe. Reparé en el hermoso pañuelo que lucia en el bolsillo de su gabán.
De pronto paso por mi imaginación la idea de pedírselo. Aposte en broma con mis amigas a que era capaz de hacer eso. Como es natural no me creyeron. Ni yo misma me crei.

Un señor ingles que se hallaba a mi lado, tuvo la amabilidad de escribirme en un papel en su idioma: "Will you give me your handkerchief?" (me daría su pañuelo?) Lei la frase varias veces, presa de gran excitación y pude aprenderla de memoria.

Cuando la comitiva se dispuso a abandonar el palco oficial, aun le preguntaba a mis amigas: "¿Se lo pido o no se lo pido?" me daban bromas que yo no oia.

Vi como en sueños que el principe se iba. Me lance resueltamente. Pude acercármele.
Cuando paso rozando a mi lado, exclame nerviosamente: "Will you give me your... hand... kerchief?" Esta ultima terrible palabra me salio descalabrada.

El principe se paro sorprendido. -"Esta usado", contesto en francés y sonriendo- "No importa, demelo igual"... -le dije yo en castellano, ya sin noción de lo que pasaba. Sentía el peso de todas las miradas.

¡Que papelón si no me lo daba! Pero después de un segundo, que me pareció un siglo, el principe, muy gentilmente se sacó el pañuelo y me lo entregó.
Luego vi que todo el mundo sonreía..."

Un rasgo inocente, muy femenino, que prueba acabadamente lo que puede acontecer entre un principe, una mujer decidida y un pañuelo de seda.

En la foto, la joven Ernestina posando para Caras y Caretas.



¿¿ DONDE ES MAS ALTO Y DONDE ES MAS BAJO BUENOS AIRES ??

Si bien, a ojo humano creeríamos que existen otras áreas en la Ciudad de Buenos Aires mucho más altas, en el barrio de Villa Devoto se encontraría el punto más alto de la ciudad.

Aunque parezca mentira, esto lleva su lógica y es la siguiente: para el organismo medidor, en este caso el Instituto Geográfico Militar, lo que se
mide es la COTA, es decir, la altura media de las mareas (pleamar y bajamar).

Para calcular cuanto vale la COTA, el Instituto Geográfico Militar emplea el Nivel Medio de las aguas del Mareógrafo de Mar del Plata, que es común a los trabajos realizados en todo el país.

Así, luego de realizar distintas mediciones en toda la ciudad, se llegó a la conclusión que la Cota máxima de la ciudad es de 26,71m. y estaría en la intersección de las avenidas Beiró y Chivilcoy.

La cota menor corresponde al Nivel de la calzada de la calle Jerónimo Salguero, cuando cruza el puente ferroviario, con un valor de 0,83 metros.



- En la foto, la avenida Beiró para el año 1958 (a la derecha puede apreciarse el Depósito de Gravitación de Villa Devoto, que se utilizaba para distribuir el agua).



EL ORIGEN DE LAS ESPECIES PORTEÑAS

Charles Darwin, es un personaje mundialmente reconocido, al ser autor de "El origen de las especies" el estudio más importante sobre la evolución de la especie humana.

En el año 1831 comenzó un viaje expedicionario que duraría casi 5 años. Durante este viaje, además de conocer Tenerife, las islas de Cabo Verde, la costa brasileña,
Montevideo, Chile, Perú, islas Galápagos, Tahiti, Nueva Zelanda, Australia, Tasmania, isla de los Cocos, Mauricio, Santa Elena, Ascensión, Brasil, islas Azores y la Patagonia Argentina, tuvo el "agrado" de conocer la Buenos Aires de aquel entonces.

Y aquí hay un fragmento de su "The voyage of the Beagle" (Diario del viaje del Beagle) escrito en 1836 en donde tragicómicamente menciona:

"...La policía y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado; pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará. Es curioso constatar que las personas más respetables invariablemente ayudan a escapar a un asesino. Parecen creer que el individuo cometió un delito que afecta al gobierno y no a la sociedad...".

"....En la Sala de Buenos Aires no creo que haya seis hombres cuya honestidad y principios pudiesen ser de confiar. Todo funcionario público es sobornable. El jefe de Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por medio. Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que se presentó al juez y dijo: 'Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso'. El juez sonrió en asentimiento y agradeció; antes de la noche, el hombre estaba preso...".

Y casi proféticamente remata: "Con esta extrema carencia de principios entre los dirigentes y con el país plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen, sin embargo, la esperanza de que el gobierno democrático perdure. En mi opinión, antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador".





DE CUANDO NO EXISTÍA EL “LAVARROPAS”

Hacia 1870, la costumbre del lavado de la ropa en los pozos excavados en el río fue caracterizado como altamente antihigiénico y comenzó a preocupar a las autoridades. Se consideraba que las corrientes de agua eran verdaderos criaderos de bacterias, por la creciente acción de las lavanderas que ocupaban toda la ribera, desde San Telmo hasta Palermo.

Su labor no era considerada un oficio propio de la servidumbre doméstica. En las familias más pobres hasta las más acomodadas, el trabajo se hacía en los fondos de las casas, en el río o en arroyos y lagunas.

Los servicios de agua corriente alentaron a la municipalidad en la ejecución de “lavaderos modelo” siguiendo el ejemplo de los de París. En este sentido, en 1887 se autorizó a un tal Juan Plá a construir un lavadero higiénico en el centro de cada una de las secciones del municipio.

Estos lavaderos contaban con un jardín al frente y techumbres acristaladas, mientras que las aguas servidas serían llevadas por caños de hierro al Río de la Plata, instalándose además estufas desinfectantes.
 

Los reglamentos internos de estos lavaderos y baños públicos serían sometidos a la auditoría del municipio. Sin embargo, los edificios construidos presentaban un estado deplorable, y la salida de los pozos al río no mejoró la situación.

Ahora las ropas también sufrían un gran desgaste, que a manos de las lavanderas se transformaban en nuevos agentes de infección. Mezcladas con grandes dosis de jabón y de lejía para el blanqueo, todo ello agudizaba su deterioro.

La lavandera alquilaba una o dos piletas, las llenaba con agua, colocaba la ropa sucia, la jabonaba rápidamente y la maceraba con cristales de sosa. Las prendas eran sacudidas con un mazo de 1 kilo de peso y golpeada firmemente sobre una tabla, en un ambiente invadido por un olor nauseabundo, mientras sonaban canciones que ellas mismas entonaban.

A pesar de la existencia de estos lavaderos y del numeroso registro de lavanderas -que llegaron a contabilizarse 3000- éstas seguían haciendo su tarea en el río, en los arroyuelos, lagunas, casas y conventillos.






EL GRAVE PROBLEMA DE LA BASURA (Bs.As. finales del 1800)

Para comenzar con este relato, es muy importante saber que la idea de nuestros representantes a finales del 1800, era muy simple “todo lo malo, arrojarlo a las afueras de la ciudad”. Así fue que paulatinamente, la basura, los frigoríficos, prostíbulos y demás empresas non-higiénicas, fueron siendo colocadas lejos de la vista de una ciudad tildada de cosmopolita y afrancesada como era el caso de Buenos Aires.

Si bien corría desde años antes, en 1873, fue inaugurado un tren que recorría doce kilómetros transportando mercaderías desde y hacia los puertos del Riachuelo, y muy circunstancialmente pasajeros.
Sin embargo, una normativa le daría otra utilidad. Esta ley, preveía la construcción de obras “necesarias para el transporte de las basuras de esta ciudad, y de las carnes de los corrales de abasto del Sud”.

En 1870 se ocuparían 26 vagones diarios para llevar las basuras al sitio donde se las quemaba, y en 1876 este número se duplicaría, con una carga aproximada a las 300 toneladas cada 24 horas.
Ahora este servicio le costaba a la Municipalidad el doble (40 mil pesos mensuales) y el Ferrocarril del Oeste propuso hacerlo sin cargo a cambio de los residuos utilizables que se trasportaran (huesos, trapos, metales, etc.).
Para 1881 se hicieron 1.460 viajes con 7.584 vagones que llevaron un total de 75.840 toneladas de basura.

Este ramal cumplió también un servicio de pasajeros, seguramente trabajadores del propio ferrocarril, de las incipientes industrias de la zona que atravesaba y de los Corrales de Parque de los Patricios, antecedente de los Mataderos y Mercado de Hacienda actuales.

Las basuras y desechos de todo Buenos Aires, se cargaban en un terreno baldío, “el vaciadero de Rivadavia y Sanchez de Loria” y se los llevaba hasta la “Quema”, terrenos anegadizos cercanos a la cancha de Huracán, donde se los incineraba al aire libre.

Este recorrido, y la cantidad de basura que comenzaba a generar la ciudad preocupaban a las autoridades. Ante estos problemas surgió la voz de un tal Sr. Huergo que exgrimió muy pensante: “...para allanar los inconvenientes que presentan las basuras, habría que prolongar cinco ó seis leguas el ramal del ferrocarril que las conduce fuera del municipio y dejar que los cerdos devoren los desperdicios.”….

Otras ordenanzas tiempo después indicaron “Al deposito de basuras es necesario trasladarlo de donde está (calle Rivadavia) a otro lugar menos concurrido, o cuando menos hacerle el cercado de pared y su vereda, para que desaparezca la poco agradable vista que hoy se presenta y se hace notar de todos los que viajan en las líneas de tranway que recorren esa calle”.

El vaciadero de Rivadavia fue desactivado alrededor de 1886, y en el lugar se realizó el sembrado con alfalfa y otras plantas, cercándose todo el terreno con alambre y unos postes. Todo el lugar fue embellecido con la plantación de unos 500 eucaliptus y 450 sauces.

Al no existir más vaciadero, el trencito de a poco fue quedando en desuso y aproximadamente para 1890 también fue desactivado.

Fuente: Hist. Angel Prignano




LAS VERDADERAS "SEÑORITAS MAESTRAS"

Nada mejor que la educación impartida desde un docente responsable.
Para ello, en 1923 el Consejo Nacional de Educación, hacía firmar un contrato a las maestras poniendo un par de cláusulas que pasamos a detallar a continuación:

"La señorita acuerda:

1º - No casarse. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.


2º - No andar en compañía de hombres.


3º - Estar en su casa entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.


4º - No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.


5º - No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin el permiso del presidente del Consejo de Delegados.


6º - No fumar cigarrillos. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.


7º - No beber cerveza, vino ni otras bebidas espirituosas. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo.


8º - No viajar en ningún coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.


9º - No vestir ropas de colores brillantes.


10º - No teñirse el pelo.


11º - Usar al menos dos enaguas.


12º - No usar vestidos que queden a mas de cinco centímetros por encima de los tobillos.


13º - Mantención del aula.:

a) Barrer el suelo del aula al menos una vez al día.
b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua cliente y jabón.
c) Encender el fuego a las siete, de modo que la habitación esté caliente a las ocho cuando lleguen los niños.
d) Limpiar la pizarra una vez al día.

14º - No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios."


Fuente: 'La Revista del Consejo Nacional de la Mujer'



 
EL ANTEPASADO DE LAS "VILLA MISERIA"

Mucho se ha hablado del barrio denominado “de las ranas”, o “de las latas” pero pocos saben a qué obedece el origen del mote.

A finales del siglo XIX, el procedimiento de incinerar los residuos que la ciudad acumulaba se hacía al aire libre detrás de lo que hoy es Parque de los Patricios.

Allí acudían gran cantidad de sujetos que se encargaban de revolver los restos desechados en busca de algo útil. De tal manera se fue formando una población compuesta por individuos que merecieron en nombre de cirujas**. Con trozos de madera, latas y zinc recogidos de las basuras que hurgaban, fueron levantando sus viviendas a casi dos metros de altura, para preservarlas de las inundaciones. Para ascender a ellas se valían de una escalera hecha con iguales elementos.



Como el terreno era anegadizo, constantemente se formaban lagunas y charcos, aptos para el desarrollo de las ranas, batracios que solían abundar en los espacios tomados por las aguas; de ahí el nombre de “ranas” que se les dio a los que habitaban el lugar.
La designación de “barrio de las latas” le cupo por la abundancia que había de estas últimas.

Las inundaciones dejaban un saldo desolador a causa de los terrenos anegadizos. A tal extremo, que en cierta ocasión el Club Huracán pudo ser propietario por una bicoca de dos manzanas para levantar un gran estadio. Pero no aceptó.

Por 1914 se produjo una inundación de efectos tan desastrosos, que los botes destacados para auxiliar a la población navegaban prácticamente por encima de las casas sin que los conductores lo advirtieran. Un diputado nacional intentó bajar de un bote, pero no consiguió hacer pie sobre el techo de la vivienda, ya que ésta se hallaba totalmente cubierta por las aguas. También el entonces presidente de la República, Roque Sáenz Peña, llegó hasta Caseros y Boedo y asombrado preguntó cómo era posible que el Río de la Plata estuviera metido tan adentro de la ciudad. Cuando fue orientado de lo que ocurría, se resistía a dar crédito a la explicación.

Hoy el “barrio de las ranas” para las generaciones presentes, parece ser una leyenda.
Con el tiempo, el barrio fue desapareciendo. En 1920 aún quedaban restos de población que la Municipalidad fue desalojando para agruparlos en un sitio tal vez de peor ambiente. Se trataba de un gran corralón, sin habitaciones, por supuesto, y con bolsas de arpillera improvisaban espacios, para que las familias pudieran vivir.

**cirujas: este término deriva de cirujano, a estas personas se las denominaba así, debido al movimiento casi quirúrgico para buscar elementos entre la basura.





LA VIVEZA PORTEÑA EN 1599

La historia cuenta que el 30 de julio de 1599 llegó un buque holandés a Buenos Aires.
El capitán del barco, Henrich Ottsen explicó mediante carta, que traían mercaderías para vender sin ninguna autorización de la corona española, pero convencidos que serían bien recibidos...

El gobernador de Buenos Aires, Diego Rodriguez de Valdés, envió entonces una comitiva con regalos (un poco de pan y 7 naranjas) pero no lograron ponerse de acuerdo.

Desde el barco pretendían que se acercaran a comprar mercancías y desde tierra se pretendía que bajaran todo. Eran... tiempos de desconfianza.
Después de que el botecillo hiciera varios viajes desde tierra al barco y viceversa, el Gobernador decidió mandar una carta con sello Real en donde se comprometía a no encarcelar ni detener a nadie... pero que les cobraría un 11% de lo que venderían (aquí aparece el antepasado del IVA).

El capitán del barco entonces pensó en subir los precios de sus productos para cubrir con ese gasto, pero la desconfianza continuaba. Fueron vecinos quienes hicieron nuevas "ofrendas" y finalmente lograron que los holandeses pisaran tierra.

Así fue como bajaron el segundo al mando del barco junto con 8 marineros llenos de productos tales como cubrecamas, sabanas, alfombras, manteles, servilletas Etc... pero llegada la noche, ni los marineros ni los productos regresaron al buque. Desde el barco se prepararon para un ataque nocturno... pero jamás hubo ataque desde tierra.


 Al día siguiente, llegó un bote con cartas del gobernador y de los marineros en donde se pedía que entregaran más mercadería a la ciudad. Los marineros habían sido tomados prisioneros pidiendo a cambio productos.
Fue así como el capitán del barco tomó prisioneros a quienes eran mensajeros (españoles e indios) pero estos luego terminaron escapando.

Tras nuevos intercambios de cartas, desde el barco se enviaron unos 4 barriles de vino para misa, pero nada nuevo ocurrió. Desde tierra los marineros sugirieron una retirada, ya que aparentemente la ciudad estaba planeando hacer una emboscada al barco.

Luego de la retirada, se supo que el barco holandés fondeó las costas de Montevideo, que llegó destruido y casi sin tripulantes a Salvador de Bahía, muriendo algunos de escorbuto o siendo tomados prisioneros por los portugueses.
El capitán Ottsen luego de ser prisionero regresaría a Holanda, pero de quienes no se supo nada es de los marineros que habían quedado en Buenos Aires. Aparentemente podrían haber sido colgados en algún lugar de esta ciudad.

Fuente: Hist. Daniel Balmaceda
LOS 4 VICIOS PORTEÑOS DEL 1800

La sociedad porteña de principios del siglo XIX podría ser considerada como austera, salvo cuatro "vicios".

Uno de ellos era el abanico, prenda imprescindible para una mujer que apreciaba la elegancia y la sofisticación sociales. Para los hombres el utensillo primordial eran los relojes de bolsillo, considerados esenciales para completar el vestir masculino en todas las actividades diarias.

El tercer vicio consistió en el consumo de tabaco y de rapé (tabaco consumido por vía nasal) . Este último se decía que estaba reservado para las personas de estudio y se le atribuían propiedades para aclarar los pensamientos...

En fin... el cuarto defecto o vicio fue el de la excesiva limosna. Hubo familias que hicieron una cuestión de honor el ser caritativos y tener en su puerta a diario mendigos con el fin de obtener comida, ropa y calzado.