IMAGINABAS LA SELVA ESCUCHANDO RADIO
A comienzos de la década de 1950, la radio argentina vivía uno de sus momentos más fascinantes: los hogares se reunían en torno al dial para escuchar historias que despertaban la imaginación de grandes y chicos. En ese contexto nació uno de los ciclos infantiles más recordados del radioteatro nacional: Las aventuras de Tarzán, que con el tiempo se transformó en una verdadera institución para varias generaciones.
Transmitido por Radio Splendid (LR4) de Buenos Aires y auspiciado por la marca de chocolate en polvo Toddy, el programa se emitió de lunes a viernes durante 15 minutos entre 1950 y 1955, con un horario que pronto se adaptó para coincidir justo con la hora de la merienda de los más chicos.
El ciclo estaba basado en los personajes creados por Edgar Rice Burroughs, adaptados para la radio por el guionista Jorge Rey. El elenco principal lo integraban:
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César Llanos como Tarzán, el rey de la selva;
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Mabel Landó como Juana (Jane en la versión original);
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Oscar Rovito como Tarzanito, el hijo de la pareja protagonista, elegido a través de un concurso organizado por la revista Billiken.
La puesta en escena del radioteatro incluía efectos de sonido realizados artesanalmente (hojas, cocos, sal y otros objetos), y hasta un tenor grabó el característico grito de Tarzán. El trabajo creativo detrás del micrófono fue fundamental para que los oyentes sintieran el ritmo, la emoción y la aventura en cada emisión.
Aunque el ciclo duró apenas cinco años, su impacto fue duradero: la frase “a tomar la leche y escuchar Tarzán” quedó grabada en la memoria de miles de oyentes, y la historia de este programa sigue siendo uno de los ejemplos más emblemáticos del “cine en la imaginación” que ofrecía la radio en su edad de oro.
En plena fama, el elenco solicitó un aumento de sueldo a los anunciantes, y la respuesta fue negativa porque estos creían que al programa no lo escuchaba nadie. Así que a su guionista se le ocurrió para un 21 de septiembre que todo el elenco saliera por la Avenida Santa Fe, caracterizado como si estuviera en plena acción. Se reunió tanta gente, que ese habría sido el origen de los festejos del día de la primavera.
En 1955, y luego de otro fallido planteo salarial, casi todo el elenco renuncia, y a partir de ahí con nuevos intérpretes, el programa tuvo corta vida.

























