domingo, 23 de febrero de 2014

CUANDO LOS "PIBES" SE DIVERTIAN DISTINTO

Cuesta entender el paso del tiempo, la modernidad, la globalización... por lo menos a los más grandes.
Pero también a los más chicos les cuesta entender una vida sin Play, sin celular ni internet.

Hace rato en nuestra ciudad se dejó de jugar en la calle, exceptuando algunos barrios que ya son contados con los dedos de la mano.
Hoy, a esta nueva generación les aburriría jugar a la "ruedita", a "las bolitas", a la "tapadita", al "carrito de rulemanes" y a otros innmerables juegos para salir al aire libre. Tiempos distintos. Juegos distintos.

El siguiente relato nos ubica en el barrio de Flores, y nos propone reflexionar sobre los cambios en nuestras costumbres. Quizás antes los chicos se divertían... con cualquier cosa.

"... Pasados unos pocos años de la inauguración de la Usina de las Basuras de Flores, la zona circundante se fue urbanizando hasta formarse un compacto conglomerado de casas de familia. Entonces se alambró todo el perímetro del predio donde había sido edificada con el fin de evitar la entrada de gente extraña a la planta.

Pero siempre existió algún “estratégico” agujero en el tejido por donde se introducían los pibes del barrio, sobre todo por el frente que daba a la calle Lafuente que estaba menos vigilado.

Ellos ingresaban en esa “zona prohibida a toda persona ajena” para deslizarse por un terraplén que, dadas las características topográficas de la zona, había quedado en el interior del predio.

Lo hacían sentados en un viejo guardabarros de algún Ford o Chevrolet que recogían previamente en el vaciadero de basuras ubicado en las proximidades de la calle Lafuente y las vías del ramal al Riachuelo del Ferrocarril del Oeste, por donde hoy corre la avenida Perito Moreno. El guardabarros se invertía y era utilizado a manera de trineo, pero antes debía acondicionarse la “pista”. Para esto último, los chicos orinaban abundantemente su recorrido facilitando así un deslizamiento más rápido.

Este corto viaje, que se iniciaba en la parte más alta, terminaba a menudo con algunos raspones si los precoces conductores no atinaban a tirarse a un costado antes de que los frenara el alambre tejido.

No sólo guardabarros abollados y oxidados servían a estos fines, sino también otros tipos de elementos, como “chatas” enlozadas de hospitales, palanganas y recipientes parecidos que también se conseguían en el cercano basural.

Eran años en que los juegos callejeros estaban a la orden del día y la inventiva infantil tenía un papel protagónico. Otras épocas, otras calles..."

Fuente: Hist. Angel O. Prignano
La foto es ilustrativa.


Metejon de Barrio le saca viruta al adoquín!
 
 

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domingo, 23 de febrero de 2014

CUANDO LOS "PIBES" SE DIVERTIAN DISTINTO

Cuesta entender el paso del tiempo, la modernidad, la globalización... por lo menos a los más grandes.
Pero también a los más chicos les cuesta entender una vida sin Play, sin celular ni internet.

Hace rato en nuestra ciudad se dejó de jugar en la calle, exceptuando algunos barrios que ya son contados con los dedos de la mano.
Hoy, a esta nueva generación les aburriría jugar a la "ruedita", a "las bolitas", a la "tapadita", al "carrito de rulemanes" y a otros innmerables juegos para salir al aire libre. Tiempos distintos. Juegos distintos.

El siguiente relato nos ubica en el barrio de Flores, y nos propone reflexionar sobre los cambios en nuestras costumbres. Quizás antes los chicos se divertían... con cualquier cosa.

"... Pasados unos pocos años de la inauguración de la Usina de las Basuras de Flores, la zona circundante se fue urbanizando hasta formarse un compacto conglomerado de casas de familia. Entonces se alambró todo el perímetro del predio donde había sido edificada con el fin de evitar la entrada de gente extraña a la planta.

Pero siempre existió algún “estratégico” agujero en el tejido por donde se introducían los pibes del barrio, sobre todo por el frente que daba a la calle Lafuente que estaba menos vigilado.

Ellos ingresaban en esa “zona prohibida a toda persona ajena” para deslizarse por un terraplén que, dadas las características topográficas de la zona, había quedado en el interior del predio.

Lo hacían sentados en un viejo guardabarros de algún Ford o Chevrolet que recogían previamente en el vaciadero de basuras ubicado en las proximidades de la calle Lafuente y las vías del ramal al Riachuelo del Ferrocarril del Oeste, por donde hoy corre la avenida Perito Moreno. El guardabarros se invertía y era utilizado a manera de trineo, pero antes debía acondicionarse la “pista”. Para esto último, los chicos orinaban abundantemente su recorrido facilitando así un deslizamiento más rápido.

Este corto viaje, que se iniciaba en la parte más alta, terminaba a menudo con algunos raspones si los precoces conductores no atinaban a tirarse a un costado antes de que los frenara el alambre tejido.

No sólo guardabarros abollados y oxidados servían a estos fines, sino también otros tipos de elementos, como “chatas” enlozadas de hospitales, palanganas y recipientes parecidos que también se conseguían en el cercano basural.

Eran años en que los juegos callejeros estaban a la orden del día y la inventiva infantil tenía un papel protagónico. Otras épocas, otras calles..."

Fuente: Hist. Angel O. Prignano
La foto es ilustrativa.


Metejon de Barrio le saca viruta al adoquín!
 
 

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