domingo, 9 de febrero de 2014

LOS "FIERROS" DE BUENOS AIRES

Durante la década de 1890 comenzó un proceso de transformación de algunas herrerías porteñas, las cuales pronto se convertirían en grandes talleres metalúrgicos.

Este impulso lo daba la gran demanda de construcciones metálicas para ferrocarriles, barcos a vapor, molinos harineros, máquinas agrícolas, edificios y frigoríficos. El crecimiento del consumo y la población de Buenos Aires, concentró en estas pequeñas empresas gran cantidad de obreros y de fuerza motriz. 


En los Talleres “Casa Amarilla” de Felipe Schwarz, se fabricaban estructuras metálicas, cajas de seguridad, calderas de vapor, herramientas y diversos tipos de máquinas. La fundición producía las piezas para los demás departamentos de la fábrica, y tirantes o columnas de hierro para la construcción de edificios. El hierro era fundido al estado líquido para ser transportado luego por medio de una grúa hasta los moldes donde era vertido. Este proceso de fabricación requería de la elaboración previa de los moldes de madera y tierra. También se dedicaban a fabricar máquinas para molinos, fidederías, curtiembres, fábricas de aceite, prensas hidráulicas, sierras de cinta para maderas, motores, tuberías, ascensores, trilladoras y desgranadoras.

En el taller de Eugenio Cardini se fabricaban muebles de hierro. Contaba con un horno con capacidad de fundir 20 toneladas de hierro que sólo era utilizado los sábados. En ese día un "maestro hornero" llamaba a todo el personal (75 u 80 hombres). Otra particularidad de esta casa era la fabricación de resortes y elásticos para los colchones de las camas. Era una sola máquina que retorcía, medía y cortaba el alambre.

Treinta años más tarde, aparecerían grandes industrias tales como la fábrica Vasena, popularmente conocida por los acontecimientos de la Semana Trágica de enero de 1919.
En una economía pujante, Vasena se convertiría en uno de los tres establecimientos más importantes en la producción de acero estructural para la edificación de los más imponentes edificios de Buenos Aires.

Fuente: Hist. Leonardo Cobián

 
En la foto, la sede de la fábrica Vasena en San Cristobal durante su apogeo (hoy plaza Martín Fierro)

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Metejon de Barrio le saca viruta al adoquín!

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Durante la década de 1890 comenzó un proceso de transformación de algunas herrerías porteñas, las cuales pronto se convertirían en grandes talleres metalúrgicos.

Este impulso lo daba la gran demanda de construcciones metálicas para ferrocarriles, barcos a vapor, molinos harineros, máquinas agrícolas, edificios y frigoríficos. El crecimiento del consumo y la población de Buenos Aires, concentró en estas pequeñas empresas gran cantidad de obreros y de fuerza motriz. 


En los Talleres “Casa Amarilla” de Felipe Schwarz, se fabricaban estructuras metálicas, cajas de seguridad, calderas de vapor, herramientas y diversos tipos de máquinas. La fundición producía las piezas para los demás departamentos de la fábrica, y tirantes o columnas de hierro para la construcción de edificios. El hierro era fundido al estado líquido para ser transportado luego por medio de una grúa hasta los moldes donde era vertido. Este proceso de fabricación requería de la elaboración previa de los moldes de madera y tierra. También se dedicaban a fabricar máquinas para molinos, fidederías, curtiembres, fábricas de aceite, prensas hidráulicas, sierras de cinta para maderas, motores, tuberías, ascensores, trilladoras y desgranadoras.

En el taller de Eugenio Cardini se fabricaban muebles de hierro. Contaba con un horno con capacidad de fundir 20 toneladas de hierro que sólo era utilizado los sábados. En ese día un "maestro hornero" llamaba a todo el personal (75 u 80 hombres). Otra particularidad de esta casa era la fabricación de resortes y elásticos para los colchones de las camas. Era una sola máquina que retorcía, medía y cortaba el alambre.

Treinta años más tarde, aparecerían grandes industrias tales como la fábrica Vasena, popularmente conocida por los acontecimientos de la Semana Trágica de enero de 1919.
En una economía pujante, Vasena se convertiría en uno de los tres establecimientos más importantes en la producción de acero estructural para la edificación de los más imponentes edificios de Buenos Aires.

Fuente: Hist. Leonardo Cobián

 
En la foto, la sede de la fábrica Vasena en San Cristobal durante su apogeo (hoy plaza Martín Fierro)

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