lunes, 17 de junio de 2013

UN ATENTADO... DUDOSO

En 1928 Hipólito Irigoyen asumió su segundo mandato presidencial.

Su primer gobierno había sido una cura reparadora de los males sociales que impedían a la Argentina convertirse en una democracia bien consolidada, pero esta segunda parte lo encontraba mas viejo. Tenía 77 años y carecía de energía y vivacidad para la toma de decisiones lo que comenzó a ocasionar su desprestigio y gran malestar social.

El 24 de diciembre de 1929 Irigoyen salió temprano de su casa ubicada en el barrio de Constitución. Al pasar frente al Hotel Tigre, de la calle Brasil 924, un individuo salió de un zaguán con revólver en mano y disparó cinco tiros contra el automóvil presidencial. El chofer zigzagueó, mientras los custodios comenzaban a repeler el ataque. En el tumulto, Irigoyen sale ileso y el agresor es muerto a balazos y golpes por la custodia.


Habrá dos versiones de este hecho, que nunca llegó a aclararse definitivamente. Según la primera versión, el auto de Yrigoyen fue atacado a balazos a cien metros de su domicilio por un italiano desequilibrado llamado Gualterio Marinelli, italiano de 44 años, residente en el país desde 1905, de profesión mecánico dental, con antecedentes anarquistas.


La segunda versión, señala que Marinelli—que hacía ya muchos años se había alejado del anarquismo— quiso entregar una carta al presidente de la Nación para solicitarle la reincorporación de un médico en un hospital barrial y que la custodia policial lo confundió con un agresor y lo mató a tiros.


La reacción de Yrigoyen podría hacer creer la segunda versión ya que el mandatario fue al hospital a ver el cadáver de Marinelli y luego resolvió que la Lotería Nacional le entregara a la viuda cien pesos mensuales. Parte de la leyenda cuenta que Irigoyen con gran dolor habría manifestado "Y yo que nunca hice mal a nadie!"


Lo cierto es que la vida útil del primer presidente radical se disfumaría tiempo después, con el golpe que daría fin a su mandato en 1930.


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lunes, 17 de junio de 2013

UN ATENTADO... DUDOSO

En 1928 Hipólito Irigoyen asumió su segundo mandato presidencial.

Su primer gobierno había sido una cura reparadora de los males sociales que impedían a la Argentina convertirse en una democracia bien consolidada, pero esta segunda parte lo encontraba mas viejo. Tenía 77 años y carecía de energía y vivacidad para la toma de decisiones lo que comenzó a ocasionar su desprestigio y gran malestar social.

El 24 de diciembre de 1929 Irigoyen salió temprano de su casa ubicada en el barrio de Constitución. Al pasar frente al Hotel Tigre, de la calle Brasil 924, un individuo salió de un zaguán con revólver en mano y disparó cinco tiros contra el automóvil presidencial. El chofer zigzagueó, mientras los custodios comenzaban a repeler el ataque. En el tumulto, Irigoyen sale ileso y el agresor es muerto a balazos y golpes por la custodia.


Habrá dos versiones de este hecho, que nunca llegó a aclararse definitivamente. Según la primera versión, el auto de Yrigoyen fue atacado a balazos a cien metros de su domicilio por un italiano desequilibrado llamado Gualterio Marinelli, italiano de 44 años, residente en el país desde 1905, de profesión mecánico dental, con antecedentes anarquistas.


La segunda versión, señala que Marinelli—que hacía ya muchos años se había alejado del anarquismo— quiso entregar una carta al presidente de la Nación para solicitarle la reincorporación de un médico en un hospital barrial y que la custodia policial lo confundió con un agresor y lo mató a tiros.


La reacción de Yrigoyen podría hacer creer la segunda versión ya que el mandatario fue al hospital a ver el cadáver de Marinelli y luego resolvió que la Lotería Nacional le entregara a la viuda cien pesos mensuales. Parte de la leyenda cuenta que Irigoyen con gran dolor habría manifestado "Y yo que nunca hice mal a nadie!"


Lo cierto es que la vida útil del primer presidente radical se disfumaría tiempo después, con el golpe que daría fin a su mandato en 1930.


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